Este pueblo es un modelo de convivencia con la naturaleza. No se permiten coches de combustible desde 1931 para evitar que la contaminación bloquee la vista del Matterhorn.
  • Flota artesanal: Los famosos mini-taxis que veis son eléctricos y muchos se fabrican allí mismo por constructores locales como Bruno Imboden.
  • Normas estrictas: Estos vehículos no pueden superar los 4 metros de largo ni 1,40 de ancho. Incluso los residentes necesitan permisos especiales y una plaza de parking propia para tener uno.
  • Acceso: La única forma común de llegar es en tren desde Täsch, donde debéis dejar vuestro coche privado en un parking masivo.